En una gota, un mundo...
Amanece...
Me despierta la indiscreta luz que se cuela por mi ventana entreabierta. Huele a tierra mojada, seguramente llovió durante la noche.
Uno, dos, tres... Fuera de la cama, perezosa. Duchita rápida, ropa cómoda, cafetito y a la calle. Un paseo a estas horas es un lujo. Y sí, efectivamente llovió. Los prados aún conservan las preciosas gotas que se deslizaron por hojas y tallos. Aún quedan suspendidas, transparentes y brillantes.
No me puedo resistir... Mi calzado queda sobre el muro que cerca la finca en la que me adentro, con mis pies desnudos entre la fresca hierva mojada. Impresionante sensación que me obliga a inspirar con fuerza, pero tan solo en los primeros segundos. A los pocos pasos, mi piel va tomando un tono más encendido y la sensación de libertad me inunda. En este mismo instante, me doy cuenta de que vivo en un paraíso, capaz de proporcionarme situaciones y sensaciones que me regalan bienestar, con caminar tan sólo cincuenta metros desde la puerta de mi casa.
¿Es o no es un paraíso ?
Es mi paraíso abierto al mundo, aunque no es visible para todos. Tan sólo es apreciable para quién lo quiere ver. Tan sólo fijarse en lo que puede encerrar una simple gota de agua....
Así es como os digo que:
En una gota, un mundo.
Con cuatro, mi paraíso...
...............Marieta...............
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